Vale tanto la espera y vale tanto el momento,
suspiraba el viento, ansioso de vuelta
por verla salir.
¡Quiero rodearte con mis interminables brazos,
quiero bailar para ti desde acá abajo!
Y ella se demoraba, tardaba y hacía calor.
El viento empujaba con fuerza pero no podía
mover al sol.
¡Quiero verte otra vez! ¿En dónde te escondes?
Preguntó desesperado, pero solo para darse cuenta
que nada más que silencio había a su lado.
Triste y paciente el viento se sentó a esperar
que caiga la noche, y sin hacer reproches
sus aires calmó.
El cielo se puso oscuro, el agua lo reflejaba
más oscuro todavía,
la luna no salía y el viento lloró.
¿Por qué ya no sales? Te extraño y lo sabes,
¿no es así luna mía?
La luna callaba, seguía tapada por una nube mala
que envidiaba su amor.
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