jueves, 4 de agosto de 2011

No me expliques más nada

Quiero gritar, gritar bien fuerte. Quiero vaciar todas mis palabras de una sola vez. Decirte todo lo que pienso y disfrutar, después, un breve silencio. Te miro, te sigo mirando a los ojos y todavía no dijiste nada. Me pregunto cada vez con más intensidad que es lo que te detiene para contestarme. Se, muy bien, que no me vas a mentir; y se también que no quiero que me digas que no. Se que tu respuesta no va a ser concreta y se que vas a dar vueltas hasta que me quede dormida. Pero esta vez no quiero quedarme dormida, no quiero calmarme. Quiero seguir acá, con vos, toda la noche y más. Mirándote. Quiero quedarme viendo tus ojos, medio verdes medio marrón. Y tus pupilas, brillan tanto con la tan poca luz que entra en esta habitación en este momento. No son particularmente lindas, ni necesariamente brillantes, ni especialmente nada. Son, y así como son es que me encantan. No se por que. Jamás, o casi nunca, se por que; pero me gustas.

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